martes, 19 de noviembre de 2019

EL EXILIO DE EVO MORALES




El pasado 11 de noviembre del presente año el presidente en funciones de Bolivia, Evo Morales Ayma anunció que vendría a México en calidad de exiliado para salvar su vida después de que el general Williams Kaliman Romero le pidiera que renunciara para salvar su vida y la de sus compañeros de gabinete y a los diputados del mismo partido del presidente en el Congreso de Bolivia. 

Esta noticia tuvo dos efectos en mí. La primera fue de entusiasmo y emoción al ver que el gobierno de mi país actuaba conforme a la tradición del siglo XX de brindar ayuda humanitaria a todos los perseguidos políticos que estaba en posibilidad de ayudar, recuperando así un principio humanista fundado en la teoría política y en la teoría de las relaciones internacionales propias de nuestro país, en armonía con los protocolos internacionales, es decir, sentí un alivio al notar que volvíamos a la teoría, al conocimiento, a la razón en una palabra, para ejercer y reafirmar la soberanía de nuestro país en el contexto internacional.

Y el segundo efecto lo expresaré de la siguiente manera: ¡Qué sosiego trajo esta decisión del gobierno mexicano a todos los que como a mí se nos descomponía el alma cada vez que veíamos a algunos de nuestros presidentes anteriores haciendo el ridículo frente a otros mandatarios! como aquella visita tan vergonzosa del presidente  Enrique Peña Nieto a Canadá en junio de 2016, cuando fue tratado sin el menor respeto, comportándose como el hazmereír de Obama y de Trudeau, sin pizca de dignidad para portar la representación nacional que ostentaba su lastimosa persona. ¡Qué oprobio para México! ¡Qué desánimo sentí cuando miré los videos y las fotografías donde sus pares se burlaban de Enrique Peña Nieto negándole el saludo o dándole la espalda! ¡Qué daño hacían a todo México esas imágenes! 

Los mexicanos dicen que son felices e ingeniosos por hacer chanzas de todo, incluso de nuestra dignidad pisoteada, sin querer ver que la forma en que nuestro presidente fue tratado, representa el concepto tan insignificante en el que  tales gobernantes tenían a nuestro país.

Sí, sosiego y al mismo tiempo entusiasmo por que este ofrecimiento de asilo a aquel que corre peligro por tener el valor de defender lo que piensa, así vaya en contra de la tendencia de la mayoría, hace que el país se contagie de esa misma valentía y recupere un poco de la dignidad perdida.

Bienvenido a mi país presidente Evo Morales Ayma y también a su vicepresidente Álvaro García Linera, quien por cierto es egresado de la Facultad de Ciencias de nuestra honorable Universidad Autónoma de México.





   


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